Del 3 de Noviembre…

Del 3 de Noviembre…

Cada noviembre escucho que Panamá no se independizó de Colombia el 3 de noviembre de 1903, sino que simplemente se separó. Y siempre termino haciéndome la misma pregunta: ¿quiénes somos nosotros para cambiar el nombre que los propios protagonistas dieron a aquel acontecimiento?

No estamos hablando de una interpretación inventada muchos años después. Estamos hablando de las palabras que utilizaron quienes fundaron nuestra República.

Ellos hablaron de INDEPENDENCIA. La proclamaron, la escribieron en documentos oficiales, la comunicaron al mundo y la incorporaron a nuestra primera Constitución.

El documento fundacional de la República se conoce como Acta de INDEPENDENCIA, formalizada por el Concejo Municipal de Panamá el 4 de noviembre de 1903, bajo la presidencia de Demetrio H. Brid.

Su redacción ha sido atribuida a Carlos Antonio Mendoza y Ernesto J. Goti, secretario del Concejo, aunque la participación de ambos ha sido objeto de controversia histórica.

Lo importante para esta discusión es cómo denominaron aquel documento: Acta de INDEPENDENCIA.

Ese mismo 4 de noviembre, José Agustín Arango, Federico Boyd y Tomás Arias, integrantes de la Junta Provisional de Gobierno, enviaron una comunicación oficial a Washington anunciando que el día anterior se había proclamado la INDEPENDENCIA del Istmo y constituido la República de Panamá.

No era un discurso patriótico. Era una comunicación diplomática dirigida al Gobierno estadounidense para anunciar el nacimiento de un nuevo Estado.

El 5 de noviembre, en Colón, Porfirio Meléndez y Juan Antonio Henríquez participaron en los acontecimientos que culminaron con la retirada de las tropas colombianas comandadas por el coronel Eliseo Torres.

Un telegrama atribuido a Henríquez, enviado con autorización de Meléndez, anunció:

«Solo ahora, 7:30 p. m., puede decirse que la INDEPENDENCIA de Panamá está asegurada».

En apenas tres días, Panamá había proclamado su INDEPENDENCIA, comunicado su decisión al exterior y consolidado el control político del territorio.

Hasta sus opositores hablaban de INDEPENDENCIA

El caso de Belisario Porras resulta particularmente interesante.

Porras se opuso inicialmente al movimiento de 1903. Sin embargo, el 3 de noviembre de 1905, cuando presidía el Concejo Municipal de Panamá, pronunció un discurso en el Teatro Panamá que comenzó con estas palabras:

«Acabáis de oír leer el acta de INDEPENDENCIA del Istmo de Panamá de la República de Colombia».

Pero hay algo todavía más significativo.

La Constitución de 1904, en su artículo 7, numeral 3, establecía como causal de pérdida de la nacionalidad panameña:

«Siendo nacido panameño, por no aceptar el movimiento de INDEPENDENCIA de la Nación».

El 15 de noviembre de 1905, apenas doce días después de aquel discurso, la Corte Suprema de Justicia despojó a Porras de su nacionalidad por aplicación de esa disposición.

Es decir, la propia Constitución que permitió sancionar a un opositor del movimiento lo denominaba expresamente INDEPENDENCIA.

La explicación de Ricardo J. Alfaro

Ricardo J. Alfaro tenía 21 años cuando ocurrieron los acontecimientos de noviembre de 1903. No era un historiador que conoció aquellos hechos únicamente por los libros: los había vivido.

Con el tiempo fue presidente de la República y vicepresidente de la Corte Internacional de Justicia.

En febrero de 1962 publicó en la Revista Lotería un artículo titulado «La INDEPENDENCIA de Panamá y su fecha», en el que abordó directamente la controversia.

Su explicación fue tan sencilla como contundente:

«La secesión es el medio, la INDEPENDENCIA es el fin».

Y añadió:

«Para mí el asunto es tan claro que se me hace difícil comprender que sea objeto de polémica».

Alfaro no negaba que Panamá se hubiera separado de Colombia. Lo que explicaba era que aquella separación tuvo como resultado la creación de un Estado independiente y soberano.

Una aspiración mucho más antigua

La palabra INDEPENDENCIA tampoco apareció por primera vez en 1903.

En 1840, Tomás Herrera encabezó un movimiento de INDEPENDENCIA que dio origen al Estado Libre del Istmo.

Su Constitución de 1841 proclamó:

«El Estado del Istmo es libre, independiente, y soberano».

Y su preámbulo invocaba el propósito de «asegurar la INDEPENDENCIA nacional».

Los movimientos de 1830 y 1831 también forman parte de los antecedentes de las aspiraciones políticas panameñas. La idea de un Istmo con gobierno propio no nació repentinamente en 1903.

Historiadores como Luis Navas Pájaro y Alfredo Castillero Calvo también han defendido la denominación INDEPENDENCIA para los acontecimientos de 1903.

¿Quiénes somos nosotros?

Por supuesto que Panamá se separó de Colombia. Eso no está en discusión. Pero una separación y una INDEPENDENCIA no son conceptos necesariamente excluyentes.

Los protagonistas de 1903 utilizaron la palabra INDEPENDENCIA. Así aparece en los documentos fundacionales, en las comunicaciones oficiales y en la Constitución de 1904.

Belisario Porras la utilizó pese a su oposición inicial al movimiento. Ricardo J. Alfaro explicó jurídicamente su significado. Y la historia panameña demuestra que aquella aspiración tenía antecedentes mucho más antiguos.

Podemos estudiar, debatir e interpretar nuestra historia. Pero también debemos respetar las palabras de quienes la protagonizaron.

Si ellos proclamaron la INDEPENDENCIA, ¿quiénes somos nosotros, más de un siglo después, para corregirlos?

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